El libro de Pablo Fernández, que documenta fachadas de la ciudad, fue reconocido por la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires. Durante el acto, se destacó el valor del registro ante la demolición de edificios.
La Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires declaró de Interés Cultural al libro “Buenos Aires Revelada. Fachadas de la ciudad cotidiana”, de Pablo Fernández. La distinción se entregó en el Salón Arturo Jauretche, en un acto impulsado por la diputada Bárbara Rossen.
Durante la presentación, Fernández citó una frase del Indio Solari, de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota: “Todo preso es político”, y la adaptó: “Todo libro es político”. El autor explicó que su obra busca reflexionar sobre la relación entre la arquitectura y la vida cotidiana.
La diputada Rossen, arquitecta, subrayó que el libro invita a “mirar la arquitectura de nuestra ciudad, recordarla, ponerle atención”. También advirtió sobre el riesgo que corren edificios no protegidos: “Hay muchas que forman parte del paisaje de Buenos Aires y que hoy se encuentran en peligro porque muchas veces prevalece la renovación y la demolición por sobre la preservación”.
La arquitecta Mariana Quiroga, curadora del material y coautora del prólogo junto con Natalia Kerbabian, explicó que el patrimonio urbano abarca desde “firmas consagradas” hasta la “arquitectura anónima” como las casas chorizo. Además, informó que a tres meses de publicarse el libro, cuatro de las 110 obras documentadas “ya no están más entre nosotros o van a dejar de estarlo pronto, y otras ya tienen cartel de demolición”.
Fernández, comunicador social y fotógrafo, cerró el acto señalando que “la defensa del patrimonio no es una mirada nostálgica hacia el pasado, sino una discusión urgente sobre el presente y el futuro”. También expresó su deseo de que las imágenes del libro “sean una celebración de lo que fuimos capaces de salvar, y no el testimonio melancólico de lo que perdimos”.