La Secretaría de Trabajo confirmó que el nuevo mínimo salarial alcanzará a los trabajadores rurales y quedará excluido el servicio doméstico. Especialistas consultados coinciden en que el efecto sobre los aportes jubilatorios será limitado si no crece el empleo registrado.
El Gobierno nacional dispuso elevar el piso salarial a $1.070.000 brutos desde agosto de 2026, lo que equivale a unos $860.000 de bolsillo, según cálculos oficiales. La medida fue comunicada por la Secretaría de Trabajo y alcanzará a los trabajadores rurales, mientras que quienes se desempeñan en casas particulares quedarán excluidos del esquema.
Desde el Ejecutivo indicaron que la medida “no genera inflación” y que tendrá incidencia únicamente sobre la categoría más baja de algunos convenios colectivos. Según datos de la consultora C-P, en abril solo la categoría Maestranza se encontraba por debajo del millón de pesos, mientras que sectores como bancarios y aceiteros ya superaban los $2 millones.
De acuerdo con los últimos datos del SIPA, en mayo la remuneración bruta mediana del sector privado registrado fue de $1.606.773 y el promedio alcanzó los $2.121.005.
Efecto sobre la recaudación previsional
El tributarista Daniel Ricardo García, director de LexTax Advisory, explicó que una mejora de los salarios reales incrementa la recaudación porque los aportes personales y las contribuciones patronales se calculan sobre la remuneración imponible. No obstante, señaló que el resultado depende de cuántos trabajadores efectivamente pasen a cobrar ese monto y estén registrados.
Eduardo Setti, economista de Fundación Encuentro, indicó que la recaudación previsional se compone de tres factores: cantidad de aportantes, salario imponible promedio y alícuota efectiva. El nuevo piso solo modificaría el segundo componente, por lo que su impacto sería acotado si la mayoría de los trabajadores formales ya supera ese nivel.
Guido Zack, de Fundar, coincidió en que el efecto previsional no sería significativo y agregó que el mayor costo laboral podría desincentivar la incorporación de nuevos trabajadores formales.
Evolución del empleo registrado
Los datos del SIPA de mayo mostraron 12,751 millones de personas con trabajo registrado, un 0,9% menos que un año antes. El empleo asalariado privado cayó 2,2% interanual, con una pérdida de 137.500 trabajadores, mientras que el monotributo aumentó en 42.700 aportantes.
La consultora C-P señaló que el empleo privado registrado acumuló 12 meses consecutivos de contracción y que las contrataciones se encuentran en niveles de 2002. Además, los salarios reales de convenio permanecen estancados desde hace cuatro meses.
Perspectivas de los especialistas
García consideró estructuralmente más importante ampliar el empleo registrado que elevar únicamente los salarios de quienes ya aportan. Setti planteó que un trabajador que pasa de una relación de dependencia registrada a una modalidad no registrada o al monotributo deja de contribuir con la alícuota plena.
El informe de Equilibra indicó que en junio el ingreso disponible registrado de 14,5 millones de personas cayó 0,5% mensual y 6,9% interanual. La mayor caída mensual se registró entre los asalariados privados, con una baja del 1,4%.
Los especialistas coincidieron en que el piso salarial podría mejorar los ingresos de los trabajadores peor remunerados, pero difícilmente modifique por sí solo las cuentas del sistema previsional, que depende de la cantidad de aportantes y del crecimiento del empleo formal.