Un estudio del instituto Ipsos en 50 países indica que dos tercios de los consultados añoran el pasado. En Argentina, el porcentaje de personas que quieren que su vida sea como antes pasó de 44% a 77% en una década.
Un estudio realizado por el instituto Ipsos en 2024, sobre una muestra de 50.000 personas en 50 países, reveló que el 57% de los encuestados manifestó que preferiría que su vida fuera como antes. El fenómeno, denominado nowstalgia (nostalgia del presente), ha sido objeto de análisis por parte de sociólogos y psicólogos.
Los datos del relevamiento muestran variaciones por país. En Francia, el porcentaje de personas que expresaron ese deseo pasó del 56% en 2013 al 64% una década después. A nivel europeo, el incremento fue del 46% al 56%. En Estados Unidos, la cifra subió del 45% al 65%. En Argentina, el aumento fue del 44% al 77%. En Brasil, el salto fue del 45% al 69%.
Otros países con incrementos significativos fueron Indonesia (del 45% al 78%), China (del 35% al 59%), Suecia (del 28% al 63%) y Alemania (del 35% al 58%).
El libro La economía de la felicidad, publicado en 2014 por Claudia Senik, profesora de la Sorbona y de la Escuela de Economía de París, indica que solo el 30% de los franceses espera el futuro con entusiasmo, mientras que los dos tercios restantes preferirían vivir en un pasado reciente, particularmente en la década de 1980.
El ensayista francés Bruno Patino, en su libro El tiempo de la obsolescencia humana, describe una vergüenza prometeica de una humanidad condenada a someterse a la perfección calculadora de sus propias máquinas. El texto señala que las innovaciones tecnológicas de los últimos 50 años fueron más rápidas y profundas que los descubrimientos realizados desde la revolución industrial en el siglo XVIII.
En Homo occidentalis, el sociólogo Jérôme Fourquet y el psicoanalista Ruben Rabinovitch exploran el vértigo existencial que, según los autores, padece el ser humano. El libro retoma antecedentes como las reflexiones de Charles-Maurice de Talleyrand a principios del siglo XIX y de Stefan Zweig en la década de 1940.
El cineasta Ridley Scott, de 88 años, aborda en su último film postapocalíptico, The Dog Star, una nostalgia extrema que, según la película, podría incitar un regreso al tribalismo.
En los últimos días, científicos han advertido que la inteligencia artificial podría convertirse en una amenaza existencial para la humanidad, lo que reactivó el debate sobre un hipotético IA-pocalypsis.