El máximo ejecutivo de la mayor gestora de activos del mundo, BlackRock, emitió un severo llamado de atención a los inversores internacionales. Rob Kapito señaló que existe una peligrosa complacencia en los mercados frente a las consecuencias económicas que ya está generando y que podría seguir generando la escalada bélica en Medio Oriente, con Irán como protagonista central.
Impacto duradero incluso con la paz
En su intervención en el Asia Pacific Financial and Innovation Symposium, Kapito detalló que los efectos sobre la economía global serían profundos y persistentes. «El crecimiento podría verse afectado hasta en dos puntos porcentuales, mientras que la inflación podría aumentar en una magnitud similar, incluso si la guerra concluye en el corto plazo», afirmó. El directivo argumentó que las disrupciones en las cadenas de suministro, especialmente en energía y transporte marítimo, tardarían en normalizarse.
El petróleo como factor clave
Uno de los canales de transmisión más críticos es el precio del crudo. Kapito proyectó que el barril de petróleo aún podría alcanzar los 150 dólares, incluso en un escenario de cese del fuego inmediato. «Tomaría tiempo para que las cadenas de suministro interrumpidas vuelvan a plena capacidad», explicó. Esta dinámica alimentaría los temores inflacionarios y pondría a prueba la resistencia del consumidor, particularmente en economías clave como la de Estados Unidos.
Una respuesta atípica de los mercados
Lo que más preocupa a los analistas es la reacción inusual de los activos financieros. Tradicionalmente, en contextos geopolíticos de alta tensión, los inversores buscaban refugio en bonos del Tesoro estadounidense y oro, mientras reducían exposición a acciones. En esta ocasión, sin embargo, el índice S&P 500 ha tenido una caída moderada (menos del 5% en casi un mes), el oro retrocedió cerca de un 15% y los bonos también cedieron terreno.
«Mi mayor preocupación es que la gente no está considerando esto; simplemente asumen un escenario optimista», manifestó Kapito, cuestionando la aparente falta de preparación del mercado para un conflicto prolongado.
Voces convergentes sobre el riesgo
La advertencia de BlackRock encontró eco en otras figuras del sector. Jim Zelter, presidente de Apollo Global Management, quien también participó del evento, alertó sobre un mayor riesgo de recesión en Estados Unidos y presiones sobre el ciclo crediticio si el conflicto se extiende. Zelter destacó que el consumidor estadounidense, pilar del crecimiento en los últimos años, ya muestra signos de debilidad, con una confianza en descenso que se vería agravada por el alza en los precios de la energía.
«No se trata realmente de un shock de tasas de interés, sino de un shock de confianza en el gasto en la mayor economía del mundo», afirmó Zelter.
Optimismo a largo plazo, con cautela inmediata
A pesar del panorama complejo para el corto y mediano plazo, Rob Kapito afirmó mantener una visión positiva a largo plazo para los inversores. Citó la inteligencia artificial y el dinamismo de los mercados privados como motores estructurales de crecimiento que eventualmente predominarán. No obstante, su mensaje central fue claro: el mercado está descontando de manera insuficiente los riesgos inmediatos que plantea la guerra, subestimando su potencial para frenar la actividad económica y reavivar la inflación a nivel global.