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Un hombre utiliza inteligencia artificial para desarrollar un tratamiento experimental para su perra con cáncer

Un consultor australiano empleó herramientas de IA como ChatGPT para investigar y coordinar la creación de una vacuna personalizada de ARNm para su mascota, logrando una remisión parcial del tumor.

Un consultor de inteligencia artificial en Sídney, Australia, recurrió a plataformas como ChatGPT, Gemini y Grok para buscar y diseñar un tratamiento experimental contra el cáncer para su perra, Rosie, diagnosticada con un cáncer terminal de mastocitos. Tras agotar opciones como quimioterapia e inmunoterapia, el hombre, llamado Conyngham, utilizó estas herramientas para profundizar en terapias emergentes, incluida la tecnología de ARN mensajero (ARNm).

Siguiendo recomendaciones de los chatbots, pagó por la secuenciación del genoma de la perra y utilizó modelos de IA como AlphaFold para analizar los datos genéticos. Posteriormente, contactó, también por sugerencia de la IA, a académicos de la Universidad de Nueva Gales del Sur (UNSW) y de la Universidad de Queensland, quienes ayudaron a materializar la investigación en una vacuna personalizada.

«Recuperó mucha movilidad y funcionalidad tras recibir en diciembre una vacuna de ARNm personalizada junto con una potente inmunoterapia», afirmó Conyngham. El tumor más grande de Rosie se redujo significativamente, aunque otros no respondieron igual, requiriendo una nueva cirugía. Su pronóstico a largo plazo sigue siendo incierto.

Expertos consultados, ajenos al caso, reconocen el potencial de la IA para acelerar la investigación médica. «La IA transforma una búsqueda de ‘aguja en el pajar’ en un proceso de selección basado en datos, acortando drásticamente el tiempo entre el diagnóstico y la creación de la vacuna», señaló Patrick Tang Ming-kuen, profesor de la Universidad China de Hong Kong.

Sin embargo, investigadores involucrados aclararon los límites del proceso. «No es que la IA curara el cáncer», insistió Martin Smith, profesor de la UNSW que secuenció el genoma. «En realidad todo se debió a su determinación por ayudar a su perra», afirmó. Pall Thordarson, director del instituto de ARN de la UNSW, admitió que no se sabe con certeza qué causó la reducción del tumor principal.

Nick Semenkovich, experto del Colegio Médico de Wisconsin, destacó que, al no haberse publicado detalles científicos revisados por pares, es difícil evaluar el papel exacto de la IA en el desarrollo de la vacuna o su eficacia. Tras la difusión del caso, el equipo de la UNSW ha recibido numerosas solicitudes de ayuda, aunque señalan que les es difícil poder asistir a todas.

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