Frente a un descenso histórico en la producción y el consumo de vino, bodegas locales implementan estrategias de diversificación, innovación y aprovechamiento de residuos para sostener su competitividad.
Las principales bodegas argentinas avanzan en un proceso de transformación para hacer frente a la crisis del vino. En busca de sostener la competitividad y el consumo, las empresas impulsan estrategias que van desde el lanzamiento de nuevos productos y la diversificación hasta el aprovechamiento de residuos.
La situación no es menor: en 2024 se registró el nivel más bajo de producción (225,8 millones de hectolitros) y de consumo (16 litros per cápita anuales) de vino a nivel global desde 1961, luego de varios años de fuertes caídas. Así lo exhibió un informe elaborado por el consultor Javier Merino y presentado durante el 7° Foro de Inversiones y Negocios de Mendoza, desarrollado por el gobierno provincial y el Consejo Empresario Mendocino.
«En 2025 la industria vitivinícola tuvo la tormenta perfecta: se alinearon señales negativas de largo plazo con problemas de corto plazo. Y eso llevó a una situación de peligro inminente para muchas compañías, algunas con muy poco margen de acción y problemas financieros», aseguró Merino.
En la Argentina, el retroceso golpeó especialmente a la gama baja. Entre los principales factores que presionaron a la industria se listaron la caída del consumo global, la inflación local, el endeudamiento y el atraso tecnológico.
Frente a los cambios de hábito de consumo, distintas bodegas han optado por estrategias específicas. Chandon, por ejemplo, lanzó productos como Délice, un rosado y un aperitivo, para atraer a consumidores que encontraban su estilo tradicional demasiado seco. «La bodega cerró con un leve crecimiento de nuestros productos clásicos y un crecimiento aportado por estas innovaciones», señaló Hervé Birnie Scott, director de Chandon Argentina.
En Trivento, la estrategia se centra en la diversificación y la premiumización. «Presentamos el White Malbec, un producto incoloro y con un grado de alcohol bajo, que nos introdujo al mundo de la coctelería. Y más recientemente lanzamos el Wine Gin», explicó Marcos Jofré, CEO de la firma. A pesar del contexto, Trivento reportó un crecimiento del 35% en sus ventas en la Argentina el año pasado.
Para Fernando Buscema, fundador de Qualab, la crisis es una oportunidad para redefinir qué produce una bodega. La estrategia de su firma consiste en capturar el valor del 80% de la biomasa de la vid que suele ignorarse (brotes, hojas, material de poda) para abastecer a industrias que demandan insumos naturales como colorantes, fibra y antioxidantes. «El objetivo es integrar la vitivinicultura en el mercado de la salud y el bienestar», indicó.