Un viaje desde Argentina hacia los parques nacionales de Tanzania permite ser testigo de la gran migración de ñus y cebras, y de la vida salvaje en su hábitat natural.
Un viaje desde Argentina hacia Tanzania implica recorrer más de 11.000 kilómetros. La experiencia suele comenzar con un vuelo desde Buenos Aires con escala en San Pablo y destino final en el Aeropuerto Internacional de Kilimanjaro, cerca de Arusha, la puerta de entrada a los parques del norte del país.
La región de Ndutu, parte del ecosistema del Serengeti y del Área de Conservación de Ngorongoro, es conocida por la temporada de partos de ñus. Durante febrero, cientos de miles de crías nacen en las planicies. El alojamiento en campamentos móviles, como el Pamoja Migration Camp, permite seguir el ritmo de los movimientos animales.
El Parque Nacional Serengeti, con una extensión de aproximadamente 30.000 km², es escenario de la gran migración anual. Millones de ñus y cebras se desplazan en busca de pastos. El paisaje incluye formaciones rocosas llamadas kopjes, que son utilizadas como miradores por depredadores como leones y leopardos.
Las actividades diarias en un safari suelen comenzar al amanecer. Los desplazamientos se realizan en vehículos especializados, desde donde es posible observar jirafas, elefantes, manadas de herbívoros y, con algo de suerte, a los grandes felinos en su entorno natural.