Un repaso por la realización de la película clásica de Cecil B. DeMille, desde la inusual presentación del director hasta la búsqueda del elenco encabezado por Charlton Heston.
La película Los diez mandamientos (1956) de Cecil B. DeMille comienza con una presentación inusual del propio director, quien se dirige al público para introducir el tema de la historia de Moisés. DeMille, conocido por sus producciones de gran escala, advierte sobre la duración de la obra, que supera las tres horas e incluye un intermedio.
Esta no fue la primera adaptación del director del relato bíblico, ya que había realizado una versión muda en 1923. Para esta nueva producción, consideró esencial aprovechar las posibilidades del cine sonoro y en color. Junto al productor Henry Wilcoxon, planeó lo que sería su trabajo más ambicioso.
El primer gran desafío fue encontrar al actor para interpretar a Moisés. DeMille se fijó en el perfil de Charlton Heston, al que comparó con una escultura de Miguel Ángel, y le ofreció el papel sin que este conociera inicialmente el rol específico. Heston aceptó y comenzó a prepararse estudiando textos bíblicos.
Para el personaje de Ramsés, DeMille reclutó a Yul Brynner tras verlo en una obra de Broadway. El elenco se completó con figuras como Edward G. Robinson, Vincent Price, John Carradine y, para el papel de Nefertari, Anne Baxter, luego de que opciones como Grace Kelly o Audrey Hepburn no fueran viables.
El director era conocido por su minuciosidad y control sobre todos los aspectos creativos de sus filmes, desde el diseño de escenarios y vestuario hasta la selección de actores jóvenes.