En la última audiencia, el exsecretario de Obra Pública intentó sostener su inocencia y la de Cristina Kirchner sin perder su condición de arrepentido.
En la última audiencia del juicio de los cuadernos de las coimas, José López volvió a dar muestra de su capacidad de transformación. Frente a los jueces, el exsecretario de Obra Pública del kirchnerismo leyó un texto durante casi 30 minutos en el que intentó sostener su inocencia y la de Cristina Kirchner, sin poner en riesgo su régimen de imputado colaborador.
“Actué siempre dentro de los parámetros de la política”, afirmó López, y agregó que en esa actividad “no siempre es fácil saber si se cruzan o no algunos límites”.
El exfuncionario, que fue el hombre fuerte de la obra pública durante todo el kirchnerismo, tuvo distintas etapas en el proceso judicial: primero fue un arrepentido que detalló el sistema de coimas, luego intentó apartarse del juicio por problemas de salud mental y ahora busca desacreditar las declaraciones de otros imputados sin desmentir la suya propia.
López negó haber integrado una asociación ilícita y afirmó que nunca tuvo “intención” ni “voluntad” de cometer delitos. Sin embargo, nunca se desdijo de su confesión como arrepentido, lo que habría hecho caer su régimen de colaborador, según fuentes judiciales.
El exfuncionario fue sorprendido en 2016 en un convento de General Rodríguez intentando ocultar casi 9 millones de dólares, además de relojes de alta gama y un rifle semiautomático. Ese episodio marcó el inicio de su derrotero judicial.