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Por qué hay enojo con el Gobierno pese a que la economía crece

El equipo económico de Luis Caputo sigue de cerca la realidad productiva provincial. Pese a los pronósticos de crecimiento, el descontento social crece por la disparidad regional y la caída del empleo en los distritos más poblados.

El equipo que maneja Luis Caputo sigue minuto a minuto las alternativas de la economía real en cada provincia. Incluso hay funcionarios encargados de hacer cada 15 días un informe de circulación restringida sobre la situación productiva. Son documentos valiosos porque permiten ver qué es lo que realmente observa el Gobierno, más allá de los discursos públicos cargados de optimismo a los que suele recurrir la política. El último muestra el semáforo del ministro.

En verde aparecen inversiones de Honda, que inició la producción en Campana; Vaca Muerta, con récord de actividad; Minera del Altiplano en Catamarca; proyectos de energías renovables en Formosa y La Pampa, y un anuncio de Hewlett Packard en Tierra del Fuego. En amarillo, varias empresas sobreviven en modo ajuste, como Granja Tres Arroyos, la Algodonera del Valle y el sector petrolero de Santa Cruz, con tensiones laborales y menor actividad. En rojo están los casos críticos: el cierre de la planta de John Foos, la quiebra de SanCor, Lácteos Verónica paralizada, la industria santafesina en caída y Vicunha Textil (San Juan) operando al mínimo. Los tres colores hacen una semblanza del país.

Javier Milei va por un hito poco frecuente en la Argentina. Distintos organismos internacionales, cuyas estadísticas son respetadas, anticiparon que el país podría cerrar el turno electoral de 2027 encadenando tres años seguidos de crecimiento económico. Hay que volver hasta el kirchnerismo para encontrar esa combinación, muy rara en la historia doméstica, que estuvo principalmente dominada por las marchas y contramarchas en la actividad. Milei, sin embargo, está acechado por críticas crecientes desde distintos sectores. Muchas provienen de sus colegas economistas, pero también de empresarios y gente de a pie. Se podrían resumir bajo el argumento impreciso de que la economía está mal y que los sectores que dicen eso van camino a la extinción, se quejan ellos. Es una explicación que desata pasiones en el Gobierno: ¿por qué hay enojo si la economía crece como no lo hacía desde 2008?

Desde noviembre de 2023, la recuperación económica tuvo ganadores definidos. Los números muestran quiénes empujan: bancos, agro, minería y energía. Esas actividades pueden crecer sin generar empleo en la misma proporción. El financiero, por ejemplo, es un rubro que se expande cada vez más empleando a menos gente, mientras que la explotación de recursos naturales requiere dinero antes que personal. En la otra punta se encuentran sectores mucho más sensibles para el empleo y la vida cotidiana. La industria total todavía se ubica 6,7% por debajo de noviembre de 2023 y la construcción arrastra una caída de 12,6%, mientras el comercio no muestra una recuperación sólida. Ahí aparece una primera explicación del fastidio: la economía crece en general, pero cae para muchos argentinos en particular.

Quien vive en el cordón industrial bonaerense no disfruta la bonanza petrolera de Añelo (la puerta de Vaca Muerta), de la misma manera que quien se ganó la vida trabajando entre andamios y ladrillos experimenta su situación económica de una manera muy distinta a quien extrae cobre o plata en un yacimiento del Norte. Los números de la actividad hacen eco en el empleo privado, el que habitualmente se considera para determinar la salud de ese mercado. Durante la administración de Milei, cayó en 22 de los 24 distritos. Solo se salvan Neuquén y Río Negro, relacionadas con una actividad estrella, el petróleo.

No es algo muy distinto a lo que observa Economía. Luis Caputo reconoció públicamente esta semana que el empleo registrado cayó, aunque sostuvo que el total de puestos de trabajo creció en 100.000. Los análisis oficiales de la Casa Rosada asumen una compleja situación en ese punto, ya que en el cuarto trimestre del año pasado aumentó la desocupación. El equipo económico lo atribuye a una caída significativa en la demanda de dinero en los meses anteriores a las elecciones, un factor que no incidirá este año. Economía también afirma que los ingresos informales avanzaron por encima de la inflación. En salarios registrados, hay una lectura más ambigua según la fuente utilizada: 3% por encima de noviembre de 2023 de acuerdo con el SIPA —serie que incluye horas extras y bonos— y 2% por debajo según el Indec. El propio diagnóstico oficial, así, expone una recuperación con señales aún indefinidas en dos variables centrales, como el empleo y los ingresos.

La situación del empleo representa un gran desafío para el futuro de La Libertad Avanza. El problema político del crecimiento es geográfico: los brotes están creciendo donde vive poca gente y la pérdida de empleo se siente en los lugares que definen una elección presidencial. Buenos Aires, la Ciudad, Córdoba y Santa Fe reúnen el 60% del padrón, pero también explican la mayor parte de la pérdida de empleo registrado. La contracara, Neuquén y Río Negro, involucra a los únicos dos distritos con creación neta en la serie, pero poco más del 3% del padrón nacional. De manera que la Argentina donde el empleo privado mejora pesa poco electoralmente.

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