Un análisis de Edulab de IDESA señala una reducción sostenida del presupuesto universitario, con el nivel más bajo de la serie histórica proyectado para 2025. En el primer cuatrimestre de 2026, las partidas de ciencia, hospitales universitarios y becas acumularon una caída del 78% en términos reales respecto de 2023.
Cuatro marchas federales universitarias se realizaron en poco más de dos años. Según un análisis de Edulab de IDESA, el gasto promedio por universidad cayó un 35% entre 2012 y 2021, y para 2025 se ubica en el nivel más bajo de toda la serie histórica. En el primer cuatrimestre de 2026, las partidas de ciencia, hospitales universitarios y becas registraron una caída de casi 78% en términos reales respecto de 2023.
El informe señala que el número de universidades nacionales pasó de 45 en 2012 a 57 en la actualidad, muchas sin evaluación previa de demanda ni financiamiento garantizado. Además, se indica que solo el 23% de los estudiantes se gradúa en el tiempo teórico previsto. Los jóvenes del decil más pobre representan casi el 8% de los ingresantes de primer año, pero apenas el 1% en quinto año.
El presupuesto universitario se distribuye en gran medida por inercia: cada institución parte de lo que recibió el año anterior y negocia sobre esa base. No hay criterios claros, públicos ni estables que combinen matrícula, graduación, producción científica, cobertura territorial e inclusión efectiva de sectores vulnerables, según el análisis.
La coordinadora de IDESA afirmó que “recuperar financiamiento real es una condición necesaria para que el sistema funcione”, pero agregó que “sin cambios en las reglas de asignación, más plata va a reproducir los mismos vicios: recursos distribuidos por inercia, instituciones creadas por rédito político y resultados que nadie evalúa sistemáticamente”. Sostuvo que “la transparencia no es una amenaza a la autonomía universitaria” y que “la discusión sobre gestión no debería reservarse para los momentos de ajuste”.