Un grupo de compañías locales y extranjeras decidió congelar o desacelerar proyectos de inversión en Argentina, en un contexto de adelanto del clima electoral y dudas sobre la continuidad del actual modelo económico.
Un conjunto de empresas, tanto argentinas como multinacionales, optó por poner en pausa nuevas inversiones en el país, según información recabada por PERFIL entre ejecutivos y consultoras. La decisión responde a la percepción de un adelantado clima electoral que pone en riesgo la reelección del presidente Javier Milei.
En particular, un grupo de compañías brasileñas que había mostrado interés en proyectos en Vaca Muerta, apalancados por el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), suspendió sus planes hace poco más de un mes. “Me consultaron y mantuvimos varias reuniones, porque en Brasil tenemos negocios en común. Pero el pozo en donde cayó la imagen pública del Gobierno de Milei mandó todo para atrás”, declaró bajo anonimato el CEO de una multinacional proveedora de la cadena de valor.
Hasta el momento, solo empresas argentinas o multinacionales con presencia previa en el país aprovecharon los beneficios del RIGI. El régimen no logró atraer a nuevos inversores internacionales. Paralelamente, compañías locales comenzaron a moderar sus proyecciones. “Esta semana, el presidente de la empresa avisó que no se invierte en ningún proyecto nuevo. Lo que está en marcha, continúa. Pero lo nuevo se va a desviar a proyectos en el exterior”, afirmó un alto ejecutivo de una empresa energética.
El círculo rojo empresarial, según fuentes consultadas, toma decisiones basándose en encuestas de opinión que circulan en modo electoral. Varios sondeos encargados por privados miden el pulso real de las elecciones y generan preocupación. En el Gobierno, en tanto, sostienen que Milei será reelecto cómodamente, aunque las encuestas no reflejan esa certeza, especialmente tras el escándalo vinculado a Manuel Adorni y las internas libertarias.
Más allá del riesgo país, las empresas evalúan el riesgo de reglas de juego. La ausencia de una ley que blinde beneficios impositivos y ponga bajo ley internacional el cumplimiento de contratos energéticos y extractivistas, sumada a la posibilidad de un retorno del barril criollo o de una obligación de abastecimiento interno, contribuyó a la congelación de inversiones, según explicaron las compañías.
Además, pese a la liberación de giros de dividendos para multinacionales, muchas empresas comenzaron a abrir subsidiarias en el exterior para tomar deuda y garantizar el giro de dólares ante eventuales cambios de política, desactivando la capitalización local. Esta medida responde a la historia y al posible futuro político.
“La realidad está en las elecciones y el modelo, con desempleo ascendente y angustia social, no parece estar en evaluación por el presidente. En términos de ingenieros, lo que debemos evaluar son los límites para evitar una falla grave. Hoy, las urnas son el límite”, sentenció un empresario del sector productivo.