El Ministerio de Ambiente de Panamá puso en marcha un plan integral que articula acciones científicas, comunitarias e institucionales para la protección de tortugas marinas en 21 playas del Caribe y el Pacífico.
La rehabilitación de viveros, la limpieza de playas y la sensibilización ambiental son las iniciativas que adelanta Panamá para la protección de las condiciones más seguras para la incubación de los huevos y el desarrollo de las crías de tortugas antes de ser liberadas al mar.
En la actividad para proteger a las tortugas marinas y sus áreas de anidación en diversas regiones del país participan organizaciones locales y comunidades costeras.
Entre las especies de tortugas marinas que habitan en las costas panameñas se encuentran la tortuga lora, la tortuga carey y la tortuga canal.
La protección de sus áreas de anidación resulta vital ante amenazas como la contaminación, el deterioro de los hábitats costeros, la depredación de nidos y el tráfico ilegal, riesgos que requieren atención permanente y estrategias coordinadas.
Este año el país puso en marcha un plan integral para la protección y conservación de tortugas marinas, una iniciativa impulsada por el Ministerio de Ambiente (MiAmbiente), que busca fortalecer la defensa de estas especies migratorias en 21 playas de anidación distribuidas en el Caribe y el Pacífico.
La estrategia nacional articula acciones científicas, comunitarias e institucionales, con un enfoque territorial y participativo, para enfrentar amenazas como la pesca ilegal, la contaminación y el deterioro de los hábitats costeros.
Una iniciativa parecida se ejecutó en 2025, cuando mediante esfuerzos coordinados se logró la liberación de más de 340 mil crías de tortuga marina en aguas panameñas, con 17.321 ejemplares en el Caribe y 327.525 en el Pacífico, de acuerdo con datos oficiales.
Ahora, la nueva hoja de ruta comprende labores de monitoreos nocturnos en playas clave, vigilancia y control, limpieza de playas, rehabilitación de viveros, medición térmica de nidos y programas de educación ambiental dirigidos a comunidades costeras.
Digna Barsallo, directora nacional de Costas y Mares, explicó que el plan de trabajo para la conservación de tortugas marinas este año está concebido como una guía estructurada, dinámica y en constante actualización, que se implementa a lo largo del año y define las principales actividades a ejecutar.
Destacó que esta herramienta fue construida de forma colectiva, integrando a actores gubernamentales, científicos, ambientalistas y representantes de la sociedad civil para asegurar un enfoque articulado e integral en la protección de estos reptiles.
“La conservación de nuestras especies marinas, en especial de las tortugas, contribuye a preservar la riqueza natural de nuestras playas y mares, asegurando el equilibrio de los ecosistemas y garantizando un futuro sostenible”, afirmó el ministro de Ambiente, Juan Carlos Navarro.
Insistió en la necesidad de involucrar a todos los sectores sociales en la vigilancia activa y la promoción de programas educativos, con el fin de proteger los hábitats críticos y reducir las amenazas presentes en las zonas de anidación.
Durante el último año, unas 2.882 personas participaron en actividades vinculadas a la protección de tortugas marinas, de acuerdo con el balance presentado por el ministerio.
Estos datos refuerzan la dimensión comunitaria de la estrategia, que aspira a generar resultados sostenibles mediante el empoderamiento social y la corresponsabilidad en la gestión de los recursos naturales.
Panamá, según MiAmbiente, mantiene actualmente más del 54% de su superficie marina bajo protección, lo que posiciona al país como el segundo a nivel mundial en proporción de territorio marino protegido.
El enfoque nacional, según la entidad estatal, incluye la creación y mantenimiento de áreas protegidas, la vigilancia activa de los viveros y la promoción de alianzas con organizaciones especializadas.