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Cartas de lectores: pasado, acto patrio, vestidor dolarizado y prisión domiciliaria

Selección de cartas de lectores publicadas en Clarín, abordando temas como la visión del pasado, el acto del Día de la Bandera, el caso Insaurralde y la situación de Cristina Kirchner.

Ecuánime visión del pasado

En el muestrario de refranes o simples dichos populares existe un orden de prelación. Están los que obligan a reflexionar y, dentro de estos, los innegables y los discutibles. Los ingeniosos pero, también, los obvios y prescindibles. Poner en duda que el río no vuelve atrás y que nunca nos bañamos en el mismo río constituye un absurdo. Pero sostener que todo cambia y que “lo pasado, pisado” ya ingresa en el terreno de lo controversial. Parte del debate apunta a saber cuánto hay de cierto y, sobre todo, verificable en ambas afirmaciones. La opinión, en torno del proverbio siempre tropezamos con la misma piedra, se divide entre los convencidos, defensores a ultranza, y los cuestionadores de la primera hora. Final abierto.

Desentenderse de lo vivido y considerarlo ajeno al devenir cotidiano es tan impropio como atribuirle beneficios permanentes. Exaltar el ayer y apegarse a lo sucedido, le resta variantes y aciertos al cometido diario. El pasado, metafóricamente hablando, es una mochila de la cual debemos extraer insumos que nos permitan continuar y crecer. La clave radica en ser inteligentes para poder incorporar métodos innovadores y poner proa hacia puertos confiables.

A menudo, muchos aseguran -no exentos de soberbia- que si volviesen a nacer reiterarían las acciones desarrolladas. Sin cambiar un ápice. Niegan margen a la posibilidad de arrepentirse y a la conveniencia de aprender de los actos fallidos. De nuevo, la interminable y atrapante polémica.

Alejandro De Muro
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OTRAS CARTAS

“Bochornoso acto patrio”

Mientras el país y el pueblo sufren por la pobreza en ascenso, la recesión e inflación, el Presidente y quien lo secunda, hicieron un papel deplorable en el acto del Día de la Bandera. No me siento representado por ellos. Es más de la vieja política que los precedió, con constantes dicotomías en el Ejecutivo. Siguen décadas de decadencia y postración. Se dan el lujo de derrochar y viajar a Rosario ante una sociedad angustiada y empobrecida para hacer un triste papel y una afrenta a nuestra insignia patria. No hay perdón ni disculpas ante un hecho de esa naturaleza. Demuestran la miseria y bajeza que los caracteriza a ambos, que hipócritamente pregonan paz y unidad. Les queda grande el lugar que ocupan y manchan su investidura, anteponiendo su discordancia e inquina. Era un momento clave para ellos el haber zanjado una grieta, aunque sea con un frío saludo a la vista del pueblo. Pero su ego y carencia de ética y respeto al cargo que ocupan y a la sociedad, es más fuerte que nada. Que alguien nos proteja desde donde sea. No merecemos semejante bochorno.

Rodolfo C. Castello
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“El vestidor dolarizado”

El país y el mundo han conocido el vestidor de Martín Insaurralde, en que se ven exceso de trajes y camisas. Pero también se ven exceso de dólares; muchos están termosellados, y otros se ve claramente que son fajos que no fueron usados. Obviamente esos billetes provienen de algún banco. Por lo tanto, es muy fácil determinar su trazabilidad, como también quiénes lo acompañaron en este hecho. Martín Insaurralde no actuó solo.

Párrafo aparte para Jesica Cirio, que tiene mala suerte (o tal vez buena) ya que sus parejas, Insaurralde y Elías Piccirillo, tienen problemas para explicar la tenencia de dólares. ¿Se la puede considerar ignorante de sus actividades comerciales, o cómplice y usufructuaria?

Gabriel C. Varela
[email protected]


Domiciliaria y desorden social

A un año de la “prisión domiciliaria” de Cristina Kirchner, después de la sentencia firme de la Corte, no se entienden los actos para su “liberación”, cuando dicho Tribunal es la instancia máxima a la que se recurre después de las apelaciones. Los vecinos de San José 1111 tienen derechos para poder descansar y hacer su vida en paz. Y se está incumpliendo una orden de la máxima autoridad al respecto. Terminemos ya con este desorden social y remitamos a la Sra. a una cárcel común.

Ernesto Quade
[email protected]

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