La compañía integrada por Julieta Concilio, Josefina Boscaroli y Denise Pochelú estrenó YEN2 en el Teatro Border. La obra sigue a dos científicas en un viaje por rutas argentinas y aborda temas como la amistad, la ciencia y la construcción de conocimiento.
La compañía integrada por Julieta Concilio, Josefina Boscaroli y la directora Denise Pochelú estrenó YEN2 en el Teatro Border. La obra es la primera creación original de esta compañía y propone una experiencia donde el lenguaje teatral dialoga con el universo de las road movies.
YEN2 sigue a dos científicas que recorren rutas argentinas rumbo al sur para observar un fenómeno astronómico. Durante el trayecto, las protagonistas mantienen conversaciones sobre amistad, ciencia, frustraciones, identidad, naturaleza y futuro. Según Boscaroli y Concilio, la idea del viaje apareció desde el comienzo del proceso de escritura. «Nos interesaba la poesía del trayecto, del movimiento y del proceso, en contraposición con la idea de que todo parece resumirse al destino final o al logro», declararon.
Las protagonistas, Zeta y Cacha, representan formas distintas de mirar el mundo. Una encuentra seguridad en los métodos y el orden; la otra necesita preguntarse qué hay detrás de las cosas. Ambas estudian el cielo desde disciplinas diferentes y con sensibilidades distintas. «Ninguna alcanza sola aquello que busca. Se necesitan mutuamente y eso también habla de cómo se construye el conocimiento y de cómo funcionan los vínculos», afirmaron.
La obra también aborda la posibilidad de construir una verdad compartida. «Vivimos en un momento donde todo parece dividirse entre posiciones irreconciliables. En YEN2 nos interesaba mostrar que dos personas pueden pensar distinto y, aun así, escucharse», sostuvieron las autoras.
El paisaje, que inicialmente funciona como fondo, se convierte en un personaje más a medida que avanza la obra. «Aparecen las amenazas sobre esos territorios y sobre aquello que las protagonistas intentan estudiar. Esa transformación del paisaje termina dialogando con la realidad argentina actual», explicaron.
El humor ocupa un lugar importante en la obra. «Nunca pensamos el humor como un recurso separado del resto. Forma parte de la manera en que los personajes habitan el mundo», señalaron. La risa aparece cuando los personajes muestran vulnerabilidad, lo que permite que el público se reconozca en situaciones cotidianas.
En cuanto al proceso de escritura, las autoras indicaron que lo primero que surgió fue el movimiento. «Todos los recorridos que hicimos estuvieron atravesados por eso: a partir de improvisaciones escribíamos escenas que después volvían a modificarse con el cuerpo otra vez en movimiento», dijeron. El proceso de creación colectiva implicó a cinco mujeres y aborda temas como la amistad, las formas del amor, el miedo al rechazo, el perfeccionismo, las identidades sexuales, las mujeres en la ciencia, el cambio climático y la política social contemporánea.
La obra busca priorizar la escucha mutua y la contemplación en compañía. «Elegimos mostrar a dos personas vulnerables que conversan cara a cara durante kilómetros de ruta», afirmaron.
Finalmente, las autoras expresaron: «En un momento de tanta bronca acumulada y tantas desgracias azotando a nuestro país y a nuestro futuro como generación, apostamos por la ternura. Apostamos por una obra sensible, por una historia de amor. También por un posicionamiento político claro, con una lectura propia de nuestra realidad actual, luchando por causas que creemos necesarias a través del arte».