Los líderes del BRICS se reunirán este fin de semana en Nueva Delhi en una cumbre atravesada por las guerras en Oriente Medio y Ucrania, las tensiones entre Estados Unidos y China y el debate sobre la reducción de la dependencia del dólar.
Los líderes de los países que integran el BRICS se reunirán este fin de semana en Nueva Delhi, capital de India, en una cumbre que pondrá a prueba la capacidad del bloque ampliado para encontrar posiciones comunes frente a las principales crisis internacionales.
El presidente de Irán, Masud Pezeshkian, llegó el viernes a la capital india para participar del encuentro de dos días, que comenzará el sábado. Se trata de su primera visita a India desde que asumió la Presidencia y tiene previsto reunirse con el primer ministro Narendra Modi, según informó la agencia iraní Irna.
Entre los principales dirigentes internacionales que se espera que participen también se encuentran el presidente ruso, Vladimir Putin, y su par chino, Xi Jinping. Para Xi será además su primera visita a Nueva Delhi en siete años.
Las guerras en Irán y Ucrania exponen las diferencias de los BRICS
Los conflictos en Medio Oriente y Ucrania ocuparán buena parte de las discusiones y dejarán en evidencia las diferentes posiciones que conviven dentro del grupo.
Irán forma parte del BRICS ampliado, mientras que Rusia continúa como uno de sus miembros de mayor peso. China mantiene vínculos estrechos con ambos países, mientras India conserva relaciones simultáneas con Moscú, Teherán, Estados Unidos y Europa.
La diversidad se extiende a otras potencias regionales con intereses contrapuestos, como India y China, Irán y Arabia Saudita, y Egipto y Etiopía.
“El Sur Global no es una entidad homogénea”, afirmó Praveen Donthi, analista sénior del International Crisis Group. “Por lo tanto, al grupo le resultará difícil gestionar y mediar en estos conflictos”.
La guerra entre Rusia y Ucrania ya evidenció las dificultades de Nueva Delhi para equilibrar sus intereses. India mantuvo una estrecha relación con Moscú mediante acuerdos energéticos y de defensa, pero simultáneamente profundizó su alianza estratégica con Washington.
Frente al conflicto, el Gobierno de Modi evitó alinearse abiertamente con alguna de las partes y reclamó de manera sostenida una salida basada en el diálogo y la diplomacia.
Irán, Estados Unidos y el impacto de la guerra en la energía
El enfrentamiento entre Irán y Estados Unidos plantea otro desafío para la cohesión del bloque. China y Rusia respaldaron a Teherán en diferentes foros internacionales, mientras que India adoptó una postura más cautelosa.
Al mismo tiempo, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos, integrantes del BRICS ampliado, mantienen sus propias diferencias e intereses frente a Irán.
Una parte importante de las conversaciones de la cumbre estará centrada en la guerra en Medio Oriente y en sus consecuencias sobre los precios internacionales del petróleo y el gas.
El BRICS nació en 2009 con Brasil, Rusia, India y China como una plataforma para reunir a las principales economías emergentes por fuera de organismos dominados históricamente por Estados Unidos y otras potencias occidentales. Poco después se incorporó Sudáfrica.
Desde entonces, el grupo se amplió y actualmente reúne a 11 países, que en conjunto representan aproximadamente la mitad de la población mundial y concentran una porción significativa de los recursos energéticos y de la producción económica global.
India busca acercarse a China sin alejarse de Occidente
Para el Gobierno de Modi, la cumbre también representa una oportunidad para administrar su compleja relación con China, considerado el principal rival estratégico de India.
Los vínculos entre ambas potencias mejoraron después de la fuerte escalada de las tensiones fronterizas registrada en 2020. Sin embargo, todavía existen pocos indicios de una recuperación completa de las relaciones comerciales y empresariales.
“La próxima cumbre ofrece a India una oportunidad para relacionarse con China y avanzar en asuntos bilaterales pendientes”, manifestó Donthi.
Nueva Delhi también pretende impedir que el BRICS se transforme en un bloque abiertamente enfrentado con Occidente. India profundizó sus relaciones con Estados Unidos, Israel, Japón, Australia y Europa, al mismo tiempo que conservó su histórica asociación con Rusia.
“India proyectará su autonomía estratégica al formar parte de una agrupación no occidental, pero también le resulta útil relacionarse con China, su principal rival estratégico”, agregó el analista.
El debate para reducir la dependencia del dólar
Otro de los asuntos centrales será la intención de los integrantes del BRICS de disminuir su dependencia del dólar estadounidense.
Los países discutieron alternativas para incrementar el comercio mediante sus propias monedas y desarrollar mecanismos de pago que reduzcan la exposición a las instituciones financieras occidentales.
El debate adquirió mayor relevancia ante las amplias sanciones impuestas a países como Rusia. Sin embargo, reemplazar al dólar representa una dificultad considerable debido a su posición dominante en el comercio y las finanzas internacionales y a las diferencias entre los sistemas financieros y las prioridades económicas de los integrantes del grupo.
Mahesh Sachdev, diplomático indio retirado, consideró que el objetivo no debería interpretarse como un enfrentamiento directo contra la moneda estadounidense, sino como un intento por reducir la vulnerabilidad frente a un sistema financiero que puede utilizarse como instrumento de presión política. “Es un desafío, pero no estamos hablando de confrontaciones frontales. No es una situación binaria”, expresó.
La ampliación otorgó al BRICS una mayor relevancia demográfica, económica y geopolítica, pero también incrementó sus diferencias internas.
El bloque reclamó reformas en las instituciones financieras internacionales, una representación más amplia para los países en desarrollo y alternativas frente a estructuras dominadas por las potencias occidentales. Sin embargo, sus miembros mantienen diferencias sobre los mecanismos necesarios para conseguir esos objetivos.
Sachdev sostuvo que el grupo necesita “una actitud más cohesionada y mejor armonía” entre sus integrantes. “Si se queda solo en una tertulia periódica y sesiones de fotos”, advirtió, “entonces su relevancia se erosiona”.
Donthi planteó que el éxito de la cumbre también podría evaluarse a partir de avances más graduales, como mantener cohesionado al grupo ampliado, mejorar las relaciones entre India y China y profundizar la cooperación económica, comercial y financiera. “BRICS permite avances geopolíticos graduales, aunque no sean victorias rotundas”, indicó Donthi.
La cumbre de Nueva Delhi mostrará así hasta qué punto un bloque que ganó peso global con su expansión puede transformar esa influencia en posiciones y políticas comunes, en un escenario marcado por guerras, rivalidades regionales y la creciente disputa por el orden económico internacional.