Una investigación publicada en el European Heart Journal encontró que dormir con luz superior a 3 lux se relaciona con cambios en la estructura y función del corazón, y con mayor riesgo de eventos cardiovasculares a largo plazo.
Un estudio publicado el 9 de septiembre de 2026 en el European Heart Journal por un grupo de investigadores médicos encontró que dormir con luz superior a 3 lux se asocia con alteraciones en la estructura y función del corazón, así como con una mayor probabilidad de eventos cardiovasculares a largo plazo.
La investigación, que realizó un seguimiento a 11.071 participantes del UK Biobank, comparó a personas expuestas a más de 3 lux de luz nocturna con quienes durmieron en oscuridad casi total. La Dra. Kristen Knutson, profesora asociada de medicina del sueño en la Escuela de Medicina Feinberg de la Universidad Northwestern, declaró a NBC News que 3 lux corresponden a una habitación muy tenue.
Los resultados mostraron que el grupo de mayor exposición presentó un engrosamiento de la pared del ventrículo izquierdo un 1,5% superior en promedio, una reducción del 1,9% en la contracción del miocardio y alteraciones adicionales en el ventrículo derecho y el atrio izquierdo. Los investigadores concluyeron que cualquier aumento en la exposición a la luz por encima de 3 lux durante el sueño nocturno se asocia con un daño cardíaco sutil y medible.
Investigaciones previas ya habían vinculado la luz nocturna a un mayor riesgo de enfermedad coronaria, infarto de miocardio, insuficiencia cardíaca y accidente cerebrovascular. Sin embargo, este estudio es el primero en analizar cómo la iluminación altera de forma directa la estructura y la función contráctil del corazón.
El Dr. Thomas Münzel, cardiólogo ambiental del Centro Médico Universitario de la Universidad Johannes Gutenberg de Mainz, Alemania, escribió en un editorial que acompañó al estudio: «La conclusión es clara: la oscuridad merece ser reconocida como una señal vital, tan esencial para la salud cardiovascular como el control de la presión arterial y el aire limpio».
Tras un seguimiento de entre ocho y diez años, el grupo expuesto a mayor iluminación nocturna mostró un incremento en eventos cardiovasculares graves en comparación con quienes durmieron en mayor oscuridad: 33% más de riesgo de accidente cerebrovascular, 29% más de riesgo de insuficiencia cardíaca, 26% más de riesgo de muerte por causa cardiovascular y 24% más de riesgo de ataque cardíaco.
Los investigadores identificaron dos vías biológicas principales para explicar el daño. En primer lugar, la menor duración del sueño explicó estadísticamente entre el 24% y el 49% de varias de las asociaciones observadas. En segundo lugar, la luz nocturna desorienta el sistema circadiano, el reloj interno que regula los ciclos de 24 horas de la presión arterial, la liberación hormonal y los niveles de inflamación.
El estudio propone reconocer la oscuridad como un signo vital indispensable para la salud cardiovascular. Para evitar implicaciones dañinas para el corazón, los expertos sugirieron instalar cortinas opacas (tipo blackout) para bloquear la luz exterior, utilizar iluminación nocturna de tonos cálidos y cubrir los indicadores LED de reposo en electrodomésticos y aparatos electrónicos del dormitorio.
A nivel urbano y comunitario, los investigadores instaron a las ciudades a implementar alumbrado público apantallado o dirigido, atenuadores automáticos y luminarias activadas por movimiento para impedir que la luz artificial penetre en los hogares.