El presidente de la Confederación Nacional de la Construcción de España señaló que los plazos de 24 a 36 meses dificultan el cálculo de los presupuestos. Indicó que el aluminio subió un 19%, el betún asfáltico un 38% y la energía un 37%. También mencionó la caída de la mano de obra y la brecha entre hogares creados y viviendas terminadas.
La construcción de viviendas enfrenta una dificultad para calcular hoy cuánto costará terminar una obra que puede extenderse entre 24 y 36 meses. Pedro Fernández Alén, presidente de la Confederación Nacional de la Construcción de España (CNC), señaló que esa demora aumenta la incertidumbre de cualquier presupuesto.
«Si no sabes cuánto te van a costar las cosas, si nadie te revisa los precios, no puedes razonablemente prever cuánto te va a costar al final la obra», declaró Fernández Alén en una entrevista en Herrera en COPE.
El presidente de la CNC explicó que un edificio puede demandar entre 24 y 36 meses de construcción. En ese plazo, el precio pactado al inicio puede quedar desactualizado respecto del costo real al momento de comprar los materiales.
Según los datos citados por Fernández Alén, el aluminio para ventanas acumulaba una suba del 19% en el período mencionado. El betún asfáltico había aumentado un 38% y la energía, otro 37%.
El problema surge porque esos insumos no se adquieren todos juntos. Una obra avanza por etapas y puede requerir carpinterías, instalaciones o terminaciones meses después de haber cerrado el presupuesto inicial.
Para Fernández Alén, esa falta de previsibilidad afecta las decisiones de inversión. Si no existe un mecanismo de revisión de precios, algunos promotores optan por frenar o demorar proyectos antes que asumir un costo final imposible de calcular.
Brecha entre hogares y viviendas
La discusión sobre los costos se da en un contexto de diferencia entre la creación de nuevos hogares y la cantidad de viviendas terminadas.
Fernández Alén indicó que durante el último año se crearon alrededor de 240.000 hogares, mientras que se construyeron unas 95.000 viviendas.
Según el empresario, la brecha se amplía. El sector no logra aumentar la producción al mismo ritmo que crece la necesidad habitacional, y los costos añaden otra dificultad a ese proceso.
A eso se suma el tiempo que demora cada desarrollo. Una promoción puede comenzar con determinados valores de energía, acero, aluminio o asfalto y terminar varios años después con precios distintos.
Fernández Alén también se refirió a la seguridad jurídica. Para que una constructora asuma una obra de largo plazo, necesita saber bajo qué condiciones podrá actualizar costos si los materiales cambian de precio durante la ejecución.
Ese punto resulta sensible en proyectos grandes. Cuanto más extensa es la obra, mayor es la cantidad de partidas que pueden modificarse antes de la entrega final.
Mano de obra
El precio de los materiales no es el único obstáculo. Fernández Alén señaló la falta de mano de obra como uno de los problemas centrales del sector.
La construcción pasó de unos 2,8 millones de trabajadores en 2007 a alrededor de 1,5 millones en la actualidad. Al mismo tiempo, la edad media de las plantillas se ubica cerca de los 48 años.
La Fundación Laboral de la Construcción concentra buena parte de la capacitación. Entre los puestos de entrada creció la presencia de trabajadores extranjeros, especialmente en categorías de peones.
Los jóvenes representan aproximadamente el 11,2% de los trabajadores y las mujeres, cerca del 12%. El sector intenta ampliar esas cifras a través de programas de formación y nuevas incorporaciones.
Fernández Alén sostuvo que la construcción ofrece posibilidades de crecimiento salarial a medida que se adquiere experiencia y responsabilidad. Como ejemplo, mencionó casos en el norte de España de jefes de obra de 22 o 23 años que alcanzan salarios cercanos a los 59.000 euros anuales.