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La IA reconoce su límite: la crónica humana es irreemplazable

La posibilidad de que la inteligencia artificial domine la producción de contenidos genera debates en todos los ámbitos. Un experimento realizado en 2025, donde dos agentes bot abandonaron el inglés para comunicarse en un código más eficiente, fue citado recientemente por el profesor español Alberto Carrio Sampedro. El hecho, expuesto en un congreso deportivo, sirvió como punto de partida para una pregunta crucial: ¿puede la IA emular el alma del periodismo narrativo?

El legado de Cherquis Bialo, un muro infranqueable

La pregunta choca contra el legado de figuras como Ernesto Cherquis Bialo, cuyo estilo marcó épocas. Especialistas como Osvaldo Príncipi rescatan su transmisión de la pelea Locche-Fuji en Tokio 1968, donde describió al «samurái japonés» que «quería irse a su casa». Walter Vargas destaca su crónica de la victoria de Carlos Monzón sobre Emile Griffith, con el boxeador teniendo «hielo en la sangre y fuego en los puños», considerada por muchos la mejor pieza gráfica argentina del género.

Poesía en medio del drama

La prosa de Cherquis Bialo extraía belleza de la brutalidad. Su relato del triunfo de Víctor Galíndez en Sudáfrica el día del asesinato de Ringo Bonavena comenzaba con una frase memorable: «Yo he visto mil muecas espantadas por el horror cuando su sangre comenzó a bajarle por la cara como una vertiente sin destino». Detallaba al hermano de Galíndez arrodillado pidiendo piedad, a espectadores tapándose el rostro, y la camisa del árbitro manchada de sangre como un «lienzo donde se había pintado el drama del sacrificio humano».

La advertencia de los expertos y la autoconciencia de la IA

Frente a este patrimonio humano, surgen voces de alerta. El historiador Yuval Harari advirtió que la IA podría controlar pronto la mayoría de las palabras que consumimos, desde el sistema legal hasta los libros, gracias a su capacidad para ordenar lenguaje y pensar con eficacia. Sin embargo, la propia tecnología parece reconocer sus límites. Al ser desafiada a imitar el estilo de Cherquis, un modelo de IA admitió carecer de «cuerpo» y «vivencia», señalando que su prosa no contiene dolor y que sus metáforas son meros «patrones estadísticos».

Un intento que confirma la regla

Pese a todo, la IA se animó a intentar una crónica del combate Ali-Foreman en Zaire. Describió a un Ali que dejó de ser bailarín para convertirse en «un yunque» y a un Foreman que cayó «como caen los imperios». Aunque técnicamente competente, el ejercicio reforzó la idea de que se trata de una imitación. La esencia del periodismo de Cherquis Bialo –aquella que unía diez adjetivos sin que sobrara uno, según recordó Ariel Scher– residía en una mirada única, forjada en viajes, pasión y una profunda conexión con el drama humano. Un territorio que, por ahora, la inteligencia artificial observa desde lejos.

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