El presidente Javier Milei encabezó un acto de apoyo al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, investigado por enriquecimiento ilícito, en un gesto que reaviva el debate sobre la relación entre el poder ejecutivo, la justicia y la prensa.
En un hecho que marca la agenda política argentina, el presidente Javier Milei se presentó ayer en la Cámara de Diputados junto a todo su gabinete para respaldar al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, quien está siendo investigado por enriquecimiento ilícito. La escena generó controversia por la forma en que el mandatario se dirigió a los periodistas presentes, llamándolos “corruptos” y “chorros” cuando le preguntaron sobre su defensa al funcionario.
Este episodio se enmarca en una tensión creciente entre el oficialismo y los poderes judicial y mediático. Según analistas, la actitud de Milei refleja una visión que concibe la política como un campo de amigos y enemigos, en lugar de un espacio de intercambio plural. El presidente ha expresado en repetidas ocasiones que quienes opinan distinto lo hacen por inferioridad intelectual o perversión moral.
La defensa de Adorni, por su parte, se sustenta en la idea de que los montos involucrados en la investigación son menores y que se trata de una conspiración para dañar al Gobierno. Sin embargo, el fiscal a cargo del caso es Gerardo Pollicita, amigo del ministro de Justicia Juan Bautista Mahiques, y el juez es Ariel Lijo, quien fuera elogiado por Milei para un puesto en la Corte Suprema.
Este blindaje ha generado especulaciones sobre posibles sobresueldos o financiamiento irregular dentro del Ejecutivo. Mientras tanto, la comunidad internacional observa con atención, como lo evidenció el discurso del embajador de los Países Bajos en defensa de la libertad de prensa durante un evento oficial.