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Otoño en el Valle del Challhuaco: cinco caminatas fáciles para disfrutar en familia

A solo 20 km de Bariloche, el valle del Challhuaco ofrece senderos de baja dificultad, paisajes otoñales y la posibilidad de conocer una rana única en el mundo.

San Carlos de Bariloche. Caminar entre millones de hojas secas, sentir los rayos del sol filtrándose entre coihues y lengas, y descubrir una pequeña laguna habitada por una rana exclusiva del Parque Nacional Nahuel Huapi. Así es el valle del Challhuaco en otoño, un destino ideal para quienes buscan una escapada al aire libre sin necesidad de ser expertos en montaña.

Para llegar, se toma un camino de ripio que comienza cuando la ruta 40 cruza el río Ñireco. Tras atravesar una zona de plantaciones de pinos, el camino avanza por el valle cruzando varias veces el río Challhuaco. Durante el trayecto, vale la pena detenerse a admirar los paredones de piedra que rodean el paisaje. En lo profundo del valle, a unos 20 km del Centro Cívico de Bariloche, se encuentra el refugio Neumeyer, abierto todo el año y accesible en vehículo (en invierno se recomienda 4×4).

El área forma parte de la Reserva Natural Estricta Valle del Challhuaco, dentro de la franja del bosque alto andino patagónico, pero con alturas más amables que otras zonas del oeste montañoso. Desde el estacionamiento del refugio parten cinco senderos de trekking bien señalizados, de acceso libre y gratuito, que no requieren experiencia previa:

  • Mirador del valle del Challhuaco: 15 minutos.
  • Mirador de la ciudad: 45 minutos.
  • Valle de los Perdidos: 1 hora.
  • Mirador del Ñirihuau: 1,5 horas.
  • Laguna Verde: 1 hora.

Los senderos al mirador del Valle y al Valle de los Perdidos cuentan con una guía interpretativa que se retira gratuitamente en el refugio. A lo largo del recorrido, los caminantes encuentran referencias numéricas que brindan información sobre el ecosistema, la flora, la fauna y la geología. Las vistas de los valles circundantes, de Bariloche y del lago Nahuel Huapi ofrecen postales distintas a las de otras zonas del parque nacional.

Para quienes buscan un desafío mayor, la cumbre del cerro Challhuaco (2100 msnm) demanda unas cuatro horas de caminata. El inicio del sendero coincide con el que lleva a la laguna Verde, un cuerpo de agua de unos 80 metros de diámetro, con una profundidad máxima de 6 a 7 metros. Allí habita la ranita de Challhuaco (Atelognathus nitoi), una especie microendémica que solo vive en esta laguna, rodeada de bosques de lengas a unos 1500 metros de altura. Descripta en 1973 por el herpetólogo argentino Avelino Barrio, esta rana de tamaño mediano y cuerpo robusto está categorizada como “vulnerable”. Para proteger su hábitat, los visitantes no pueden acercarse demasiado a la laguna.

En invierno, el refugio Neumeyer ofrece caminatas a la laguna congelada (de 9 a 16 o de 11 a 18), con traslado desde hoteles, guía, té con alfajor regional, almuerzo (sopa crema de calabaza, empanada, goulash y mousse de frutilla, sin bebidas), tablas de culipatín y uso de pista de deslizamiento. También se realizan caminatas con raquetas de nieve de tres horas, que incluyen fiambres, ahumados, quesos, panes caseros, vino y cervezas artesanales.

El refugio Neumeyer, nombrado en honor al geólogo Hans Neumeyer, cuenta con un domo ecológico donde se puede pernoctar en verano con reserva previa. El refugio original, construido en 1971, fue destruido por un incendio en 2014 y reemplazado por los domos actuales. Allí hay servicio de cafetería y proveeduría básica, mientras que el restaurante está disponible para quienes contratan excursiones con almuerzo o cena. Para más información, se puede ingresar al sitio web o enviar un correo a [email protected].

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