En otoño, ciertos árboles despliegan hojas doradas, rojas y anaranjadas. A continuación, cinco especies que se destacan por su colorido en esta estación.
Cada estación del año tiene su atractivo: en primavera y verano, las flores son las estrellas; en otoño, el abanico de colores del follaje de muchos árboles ofrece un espectáculo visual. Estos ejemplares perderán sus hojas en el invierno, pero en esta estación se destacan por el color de sus hojas. A continuación, cinco árboles que se llevan la atención.
Acer (Acer palmatum)
Se trata de un arbolito o arbusto que alcanza los 7 metros de altura y de diámetro. Al ser de porte reducido, es uno de los árboles más utilizados en espacios pequeños, incluso en macetas. Además, es usado en diseños de estilo oriental. Sus hojas, de bordes aserrados, pasan del color rojo al rojo anaranjado. Sus frutos, llamados disámaras, también son de un color rosado rojizo.
Ginkgo (Ginkgo biloba)
De 20 metros de altura y 20 metros de diámetro, es un árbol especial por ser una especie monotípica: existe un solo género y una sola especie en todo el mundo. Es un ejemplar que existe desde hace más de 180 millones de años. Existen ejemplares masculinos y femeninos; estos últimos producen semillas que, al madurar, generan un olor desagradable y penetrante. Por eso, se recomienda evitar ejemplares femeninos, especialmente si se plantarán cerca de un lugar de paso. Sus hojas son simples, con forma similar a un abanico, y en otoño avanzado lucen un amarillo llamativo.
Roble de los pantanos (Quercus palustris)
Si bien existen varios robles de atractivo otoñal, el roble de los pantanos es uno de los más interesantes y fáciles de conseguir en viveros. Alcanza los 25 metros de altura y 20 metros de diámetro, y presenta una copa piramidal con ramas que se extienden horizontalmente hasta el piso. Las hojas son simples, y en otoño se tornan rojizas o rojo anaranjadas, virando al marrón durante el invierno. Permanecen en la planta hasta la primavera, cuando brotan las nuevas hojas. Existe la costumbre de barrer las hojas o usar sopladoras para embolsarlas y tirarlas a la basura. Se sugiere agregar las hojas a la compostera o directamente sobre los canteros para protegerlos del frío.
Liquidámbar (Liquidambar styraciflua)
Este árbol alcanza unos 20 metros cuando llega a adulto y 15 metros de diámetro. Su copa es cónica y tiene un tronco vestido, es decir, las ramas salen desde abajo. Sus grandes hojas son simples, ligeramente aserradas y, durante el otoño, presentan gran variación de colores por varios matices del rojo. Sus frutos también son decorativos, globosos y péndulos. Al tener gran desarrollo radicular, no se recomienda plantar en zonas donde haya construcciones cercanas.
Fresno (Fraxinus sp.)
Se trata de un árbol de unos 12 a 15 metros de altura y 6 metros de diámetro. Posee una copa globosa, compacta y densa, y tiene hojas compuestas que, en otoño, se tornan de un tono amarillo ocre. Sus frutos, en forma de sámaras, son decorativos dado que perduran en la planta. Se presentan en racimos péndulos, que aun en el árbol desnudo durante el invierno se destacan. Durante el otoño, diversas especies muestran sus tonalidades y cambios de color, pero los primeros que anuncian la llegada del otoño son los fresnos.