Katie Boada recibió una llamada inesperada informándole que su perra Sparkles, perdida desde 2014, había sido localizada en el condado de Broward, Florida.
En febrero, Katie Boada recibió un mensaje de voz en su trabajo. La persona que llamaba afirmaba que su perra, Sparkles, desaparecida desde 2014, había sido encontrada. Boada declaró a un medio local: “Pensé que era un fraude”.
Una mujer encontró a Sparkles vagando por las calles del condado de Broward, Florida. Al notar que la perra era mayor, la mujer decidió no llevarla a un refugio donde se practicara la eutanasia y la trasladó a Abandoned Pet Rescue en Fort Lauderdale. La directora ejecutiva del refugio, Kara Starzyk, explicó: “La señora sabía que los perros mayores corren un alto riesgo de ser sacrificados en ciertos lugares”.
El personal del refugio escaneó el microchip de Sparkles y contactó a la compañía para localizar a la familia. Starzyk se comunicó con Boada. La directora señaló: “Nunca se sabe qué situaciones habría atravesado la familia del animal después de tanto tiempo. ¿Estarían en condiciones de recuperar a la perra? Hasta ese momento era difícil saberlo”.
Boada confirmó que deseaba recuperar a su perra. Dijo: “Me dolió muchísimo cuando desapareció, y me ha dolido desde entonces. Anhelaba con todas mis fuerzas este día”. En 2014, Boada reportó la desaparición a la compañía del microchip y al veterinario. Sospechaba que Sparkles había sido robada de su jardín. La buscó en el vecindario y colocó carteles, pero no obtuvo información. Boada afirmó: “Siempre tuve a Sparkles presente”.
Sparkles fue encontrada en Miramar, Florida, el mismo lugar donde había vivido con Boada 12 años antes. Boada, que estaba trabajando, envió a su hija Katelyn a buscar a la perra. Starzyk describió el reencuentro: “Fue un momento muy especial. Enseguida pude notar que esta familia era cariñosa y compasiva”.
Sparkles se encontraba en mal estado: desnutrida, con dientes deteriorados y cataratas severas. Boada declaró: “Era evidente que nunca había ido al veterinario”. Tras una revisión, se detectó que Sparkles tiene anemia e insuficiencia renal en etapa 3. Boada indicó: “Cuando la adopté, acepté tanto lo bueno como lo malo. Lo único que quiero es poder darle amor”.
Una reciente visita al veterinario mostró mejoría en los riñones de Sparkles. Boada afirmó: “Voy a hacer todo lo posible para que esté lo más cómoda posible”. Actualmente, Sparkles sigue a Boada a todas partes y descansa en el sofá junto a ella. Boada concluyó: “Ya teníamos un vínculo especial antes, y creo que lo seguimos teniendo ahora”.