En Lima y Callao, torres angostas y altas, conocidas como edificios ‘lápiz’, generan preocupación entre especialistas por su capacidad de resistir un sismo de gran magnitud. El 70% de las construcciones en la capital peruana serían informales, según un ingeniero consultado.
En distintos distritos de Lima y el Callao, la silueta de torres angostas y desproporcionadamente altas se ha vuelto parte del paisaje urbano. Estas construcciones se levantan en barrios densamente poblados, superando con creces la altura de viviendas tradicionales.
Raúl Delgado Sayán, presidente de CESEL Ingenieros, señaló a Canal N que el 70% de las edificaciones en Lima y Callao son informales, es decir, no han contado con la participación de profesionales calificados ni con supervisión técnica adecuada. “La estadística muestra que el setenta por ciento son construcciones informales. Básicamente llamamos nosotros informales porque no ha participado un ingeniero”, explicó.
Un ejemplo es el edificio de once pisos en Bocanegra, Callao, entre viviendas de dos o tres pisos. Otro caso, en la avenida Abancay del centro de Lima, es un edificio de siete pisos sobre una base de un metro veinte de ancho. Estas estructuras generan inquietud entre los residentes, quienes temen que puedan colapsar en un sismo fuerte.
Pese a las advertencias, parte de la población mantiene confianza en la seguridad de estas torres. “No tengo temor porque sé que está bien fabricado”, dijo una vecina a Canal N. Otra expresó: “Muy peligroso. No sabríamos a dónde correr porque eso se puede venir para adelante, si no de costado”.
Delgado Sayán advirtió que si las edificaciones no respetan el reglamento sísmico peruano E0-30, el daño podría ser irreversible: “Técnicamente, esta no va a resistir. Es una estructura que no va a resistir y es un peligro tanto para la ciudad como para la gente que está alrededor”.
A pesar de clausuras y órdenes de demolición, muchas estructuras permanecen en pie o continúan creciendo. En la cuadra nueve de la avenida Abancay existen negocios funcionando en edificios con órdenes de demolición y declarados inhabitables. Rubén, un trabajador de la zona, afirmó: “Tengo que trabajar acá. Por el trabajo yo también estoy acá”.
Hilda, viuda y comerciante, vive bajo la amenaza de un edificio de siete pisos construido con ladrillos. Relató que, pese a haber solicitado la demolición hace años y contar con un fallo judicial a su favor, la situación no ha cambiado: “Hace años, cuando empezó esa construcción, pedí porque me peligra, porque ahora que estamos con el peligro del terremoto da miedo”.
Según Delgado Sayán, Lima acumula una energía sísmica equivalente a unos 249 millones de toneladas de dinamita en el hipocentro. “Ese sismo, que no es un misterio, lo vamos a tener de todas maneras”, sostuvo. Recordó el terremoto de Pisco en 2007, de magnitud 7,9. Los especialistas insisten en la urgencia de revisar y demoler las edificaciones que no cumplen los estándares. “No solamente ponerle un letrero que dice inhabitable”, subrayó Delgado Sayán, quien recomendó una fiscalización activa por parte de las municipalidades.