Nacido en 1862, el militar impulsó una dieta sin carne y realizó pruebas de resistencia. Falleció en 1917 en Asunción del Paraguay tras un experimento con bacterias.
Domingo Astorga, nacido en 1862 en Mendoza, fue comandante del Ejército y una de las primeras personas en difundir el vegetarianismo en Argentina. Desde joven se dedicó a promover una alimentación sin carne, basada en el consumo diario de medio kilo de pan de trigo sin condimento, cinco naranjas y dos racimos de uva.
En su quinta en Guaymallén, denominada «La Vegetariana», colocó un cartel en el acceso que decía: «Aquí no se comen cadáveres ni se beben humores. El fruto de la tierra sustituye el producto del crimen».
El 30 de junio de 1903, en el Hipódromo Argentino de Palermo, Astorga completó a caballo unas 70 leguas (364 kilómetros) en 14 horas. Inició la travesía a las 5 de la mañana con equinos de su regimiento de caballería y finalizó a las 18.30, antes del tiempo previsto, ante 500 personas presentes.
En 1912 se inyectó la bacteria causante de la tuberculosis y afirmó haberse curado con métodos naturales. En 1917, en Asunción del Paraguay, un experimento similar derivó en su fallecimiento. La revista Caras y Caretas, en un artículo de 1939, lo recordó: «Lo venció la ciencia, en un demente desafío a los bacilos de Koch».
El escritor estadounidense Jack London publicó en 1909 el cuento «Por un bistec», donde un boxeador veterano pierde una pelea por no haber comido carne. Astorga, contemporáneo de London, sostenía lo contrario: el bistec no era una salvación, sino una abominación.
«Hágase vegetariano y será feliz», dijo Astorga a un huésped de su quinta.