Un conjunto de indicadores económicos oficiales publicados esta semana dibuja un panorama complejo para el mercado laboral y la actividad productiva argentina. Según los últimos datos del INDEC, la tasa de desempleo escaló al 7,5%, marcando un incremento interanual que se traduce en aproximadamente 151.000 personas que perdieron su empleo. Este indicador se complementa con un aumento de la sobreocupación, que alcanza al 29% de los trabajadores, quienes superan las 45 horas semanales laborales.
La crisis en el sector productivo
La situación más crítica se observa en la industria manufacturera. Las estadísticas muestran que la capacidad instalada sin utilizar promedia el 46% a nivel nacional. Sin embargo, este porcentaje se agudiza en ramas específicas: el sector textil opera con un 65% de ociosidad, el automotor con el 50%, la industria química con el 40% y la de alimentos y bebidas con el 36%. Esta subutilización de la planta productiva se refleja en la caída de la actividad fabril, que acumula meses de retrocesos consecutivos desde mediados de 2025.
Pérdida de empleo registrado y endeudamiento
Informes basados en datos de la Secretaría de Trabajo indican una fuerte reducción del empleo formal en sectores clave. Entre agosto de 2023 y diciembre de 2025, se registró la pérdida de 69.537 puestos en la industria manufacturera y de 86.329 en la construcción. Estos empleos, caracterizados por contar con aportes jubilatorios y cobertura social, son los más afectados. Paralelamente, la morosidad en créditos personales y tarjetas alcanzó su nivel más alto en 16 años, en un contexto donde las tasas de interés superan en muchos casos el 70% anual.
Consumo a la baja y sectores en alza
El impacto en el bolsillo de los argentinos es directo. Las ventas en supermercados registraron caídas interanuales de entre el 5,9% y el 6,4% en los primeros meses de 2026, luego de un 2024 donde el consumo masivo ya había retrocedido un 14%. El consumo privado en su conjunto cayó un 7,9% en 2025. Este escenario contrasta con el desempeño de otros sectores. Según el INDEC, la actividad financiera fue la de mayor crecimiento en 2025, con una expansión del 17,2%, seguida por el agro y la ganadería (16,1%) y la minería (8,1%).
Un escenario de desafíos para las empresas
La tensión se extiende al tejido empresarial. Reportes del sistema bancario señalan que más de 35.000 empresas presentan atrasos en el pago de sus créditos, una situación que afecta con mayor crudeza a las pequeñas y medianas empresas (pymes). Este fenómeno genera riesgos en las cadenas de pago y suministro, amplificando los efectos de la desaceleración económica. Los datos oficiales, en su conjunto, presentan un diagnóstico integral que será clave para el diseño de políticas económicas en los próximos meses.