Los padres de Caleb Vazquez, uno de los autores del tiroteo en la mezquita Islamic Center of San Diego, presentaron una demanda por muerte injustificada contra Park Mental Health, la institución que trataba a su hijo. La demanda alega que el centro ignoró alertas del FBI y no actuó ante señales de peligro inminente.
La madre de Caleb Vazquez, de 18 años, presentó una demanda por muerte injustificada contra Park Mental Health, la organización que tenía a su hijo bajo tratamiento, según informó Associated Press. La demanda alega que la institución no actuó ante las advertencias del FBI y no trasladó al joven a un centro de mayor seguridad pese a señales de peligro inminente.
El 18 de mayo, Vazquez y Cain Clark, de 17 años, irrumpieron en la mezquita Islamic Center of San Diego, mataron a tres hombres e hirieron a un trabajador de jardinería antes de huir. Minutos después, ambos murieron por heridas de bala autoinfligidas dentro de un vehículo estacionado a pocas cuadras.
Las víctimas fatales fueron identificadas como el guardia de seguridad Amin Abdullah y dos hombres que corrieron hacia el lugar del tiroteo: Mansour Kaziha y Nader Awad.
Cuatro días antes del ataque, el FBI contactó a Lilliana Vazquez, madre de Caleb, para informarle que su hijo utilizaba la “dark web” para comunicarse con personas que hablaban de tiroteos escolares y suicidios. Lilliana transmitió esa advertencia al terapeuta de su hijo esa misma mañana.
El terapeuta respondió horas después que había informado al director del programa y que habían coordinado una reunión para el día siguiente. Los padres de Vazquez sostienen en la demanda que Park Mental Health no actuó con la celeridad necesaria y que debió haber gestionado el traslado de su hijo a una instalación de internación cerrada.
El joven desapareció la noche antes del tiroteo sin que la familia fuera notificada. El 18 de mayo, a primera hora de la mañana, el director del programa envió un mensaje de texto a Lilliana: “¿Tienes idea de dónde puede estar Caleb?”. Ella respondió: “¿Me estás diciendo que está desaparecido?”. La respuesta fue afirmativa. Las cámaras de vigilancia mostraron a Vazquez saliendo de la propiedad a las 20:24 de la noche anterior mientras hablaba por teléfono, pero sus padres no fueron notificados hasta la mañana del tiroteo.
Alrededor de las 9 de la mañana, Lilliana y Marco Vazquez llegaron a la sede de Park Mental en North Park. El director del programa se negó a recibirlos y un empleado les indicó que debían esperar 24 horas antes de presentar una denuncia policial por persona desaparecida. Según expertos consultados por AP, esa indicación fue incorrecta, ya que no existe ningún plazo legal de espera para hacer ese tipo de reporte. La demanda también señala que, cuando Lilliana preguntó por qué nadie la había alertado la noche anterior, nadie respondió.
Mientras los Vazquez buscaban a su hijo, la madre de Clark llamó a la SDPD a las 9:42 para reportarlo como fugitivo. Indicó que faltaba un arma del hogar y que su hijo posiblemente estaba con alguien que había conocido en línea. A las 10:41 llamó nuevamente: faltaban varias armas y había encontrado una posible nota de suicidio junto con “escritos cargados de odio”. La llamada fue elevada a Prioridad 1 a las 10:50. Hacia las 11:42 llegaron los primeros reportes del tiroteo en el Islamic Center. Los atacantes ya habían abandonado el lugar cuando los primeros oficiales llegaron, cuatro minutos después.
Las señales de peligro se acumularon durante más de un año. En enero de 2025, dos compañeros del colegio High Tech High, en Chula Vista, avisaron al vicedirector que Vazquez les había pedido que no fueran a clase, sugiriendo que planeaba un tiroteo. La policía realizó un control de bienestar, pero el padre fue “poco cooperativo” y la familia impidió que los detectives entrevistaran al joven en privado o accedieran a sus redes sociales, según la orden de restricción de armas obtenida por Times of San Diego.
La investigación escolar reveló una serie de conductas: Vazquez se presentó al colegio disfrazado del asesino serial ficticio Dexter Morgan, apuntó una banana a otros estudiantes como si fuera un arma, llegó con la cabeza afeitada para parecerse a prisioneros de campos de concentración y expresó fascinación por ataques masivos en Poway, El Paso e Isla Vista. El adolescente dijo a las autoridades que idolatraba a Adolf Hitler y recopilaba información sobre tiradores en la “dark web”. Fue sometido a una detención psiquiátrica de 72 horas. El 11 de marzo de 2025, el juez Enrique Camarena levantó la orden temporal de restricción de armas y la desestimó “sin perjuicio”. Bajo esa medida, la policía había confiscado 26 armas del domicilio de su padre.
El FBI determinó que Clark y Vazquez se conocieron en línea y que ambos fueron radicalizados allí. Un manifiesto de 75 páginas atribuido a los atacantes, obtenido por medios locales, contenía discurso antimusulmán, misógino y antisemita, y los identificó como “aceleracionistas”, una corriente del supremacismo blanco que promueve la violencia para provocar el colapso social.
Por su parte, el abogado de Park Mental Health, Chris Saldana, rechazó las acusaciones: “La instalación no tiene responsabilidad sobre los movimientos de sus clientes. Es completamente voluntaria”.