Un análisis sostiene que el conjunto de medidas del Gobierno no puede corregir los desequilibrios sin abandonar instrumentos centrales. Caída del consumo, la inversión y el empleo, con inflación en desaceleración y atraso cambiario como eje del debate.
Un análisis difundido este martes sostiene que el programa económico del Gobierno, encabezado por Javier Milei, Federico Sturzenegger y Luis Caputo, no ha tenido éxito y no tiene salida sin abandonar lo que el texto denomina «instrumentos fundamentales» u «objetivos prioritarios». El documento plantea que, para resolver los desequilibrios actuales, el plan debería modificar sus propios instrumentos, lo que implicaría «otra política».
El texto señala que un programa económico tiene éxito si, manteniendo instrumentos y objetivos, realiza correcciones o ajustes que resuelvan las perturbaciones sin provocar mayores desequilibrios que aquellos que pretende resolver. Bajo esa definición, afirma que el conjunto de medidas actual no cumple con esa condición.
Entre los problemas que enumera figuran la caída de la actividad, la reducción de la inversión, el aumento del desempleo y la pobreza. Sostiene que para corregirlos el Gobierno debería violar sus objetivos o instrumentos, o ambos.
El análisis indica que no se puede corregir el atraso cambiario porque, según argumenta, a mayor valor agregado la producción local se vuelve menos competitiva. Agrega que esta situación derrumba la capacidad de compra de las remuneraciones y profundiza la caída del consumo masivo.
Respecto de la demanda global, el texto afirma que el consumo privado declina por la baja de la masa salarial, consecuencia del nivel de empleo y del ingreso real. Señala que la macroeconomía no está en equilibrio: el consumo cae, el desempleo crece, el equilibrio fiscal es débil y la inversión es baja.
El documento cita al economista Ricardo Arriazu, quien en agosto de 2024, en el Rotary Club, declaró: «La mayoría de los economistas creen que hay que devaluar. Yo creo que no. Yo creo que, si devaluamos, chau, se acabó todo el programa, se acabó Milei, se acabó todo… vuela todo por los aires». Para Arriazu, según el texto, no existe posibilidad de recomponer el tipo de cambio mediante devaluación o liberación del mercado.
El análisis sostiene que el atraso cambiario será inevitable en la medida en que no exista deflación o inflación cero. Afirma que, para Milei, el atraso cambiario es un instrumento irrenunciable y que por allí «no hay salida»: no hay éxito.
En cuanto a la inversión, el texto menciona la serie de tasa de inversión sobre PBI que publica Orlando Ferreres, la cual ha declinado sistemáticamente en esta gestión. Sostiene que con este nivel no se repone el equipo de capital y que esto evidencia un deterioro del producto potencial.
El documento señala que la gran apuesta para cambiar la tendencia de la inversión privada es el RIGI, que por diseño impulsa actividades extractivas. Afirma que se trata de inversiones que no generan demandas aguas arriba ni derrames aguas abajo, y que fortalecerán la tendencia a la apreciación cambiaria.
Respecto de la inflación, el análisis reconoce una desaceleración con continuidad, pero advierte sobre un problema de ponderadores en los índices que aplanan el impacto de la reducción de subsidios a las tarifas. Indica que la mejor medida alternativa es el ingreso disponible después de pagar los servicios comprometidos, y que la inflación vivida es mayor a la registrada.
El texto afirma que cualquier ajuste cambiario perforaría el objetivo de reducción de la inflación. Señala que hay ajustes pendientes en los precios relativos, como tarifas, que al hacerse empujarán la inflación, salvo que otros precios se derrumben.
El instrumento para terminar con la inflación, según el documento, es la eliminación del financiamiento monetario del déficit público, con requisito de equilibrio fiscal. Menciona contabilidad creativa, atraso de pagos, desinversión pública y licuación de jubilaciones, entre otros factores. Sostiene que el equilibrio fiscal está, pero que hay una perturbación por la caída en la recaudación, consecuencia de la caída del consumo y de la inversión.
El análisis compara la situación con el mito de Sísifo: la condena de seguir achicando el gasto y apagando más la economía, lo que a su vez garantiza la caída de la recaudación.
En números, el texto consigna: el consumo privado bajó 2,4% respecto del primer trimestre; el consumo público bajó 2,3% trimestral; la inversión (FBCF) cayó 0,8% trimestral y 11,1% frente al mismo período de 2025; maquinaria y equipo bajó 15,2%; las exportaciones de agosto de 2026 aumentaron 12,4%, pero el crecimiento fue por precios (16%), mientras las cantidades exportadas cayeron 3,1%; combustibles y energía subieron 41,2% interanual; la recaudación de agosto de 2026 en términos reales creció 0% (IARAF) y en el año una caída real de 3,8%.
El documento concluye que tal vez sea apresurado decir que el trío Milei, Caputo y Sturzenegger fracasó. Agrega que, dada la nula oferta electoral, la reelección prolongue su periplo devastador. Pero afirma que no hay duda de que el resultado de este conjunto de medidas no ha tenido éxito. Y sostiene que no tiene salida, salvo que cambie objetivos e instrumentos, salvo que sea otra política. Termine ahora (2027) o en 5 años, inevitablemente lo será sin éxito. Si no cambia, no tiene salida, sin éxito.