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Estudio detecta residuos de antimicrobianos en suelos de 27 feedlots argentinos

Un trabajo de cuatro años halló monensina, tetraciclina y otros antibióticos en establecimientos de distintas regiones. El informe señala concentraciones heterogéneas y la presencia de fármacos críticos para la medicina humana.

Un estudio realizado por investigadores del Conicet y la Universidad de Liverpool detectó residuos de antimicrobianos en suelos de 27 feedlots comerciales de bovinos para carne en Argentina. Los resultados fueron publicados tras cuatro años de muestreo, entre 2021 y 2023.

El trabajo, liderado por Sergio Sánchez Bruni, profesor de Farmacología de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad Nacional del Centro e investigador principal del Conicet, junto con Peers Davies, de la Universidad de Liverpool, evaluó mediante espectrometría muestras de suelo de establecimientos de distintas regiones del país.

Según el informe, se detectaron residuos de monensina en todas las muestras analizadas. Otros antimicrobianos, principalmente tetraciclina, se hallaron en el 70% de los feedlots evaluados. La monensina presentó la mayor frecuencia de detección y el intervalo de concentraciones más amplio, con máximos que superaron los 15.000 ppb en algunos establecimientos. La oxitetraciclina mostró picos cercanos a 14.000 ppb.

El estudio también reportó la presencia de fluoroquinolonas y cefalosporinas de tercera y cuarta generación en el 40% de los feedlots evaluados. Estos medicamentos no fueron reportados en los registros de uso de antibióticos de cada establecimiento, según el informe.

Sánchez Bruni declaró: “La resistencia antibacteriana es bidireccional. Las bacterias pueden pasar de animales a humanos y viceversa, a través del ambiente”. Y agregó: “Siempre que se administran antimicrobianos a los animales —ya sea para prevenir o tratar enfermedades— una cantidad importante atraviesa el organismo sin modificaciones y estos residuos se acumulan en el suelo. En los feedlots, donde los animales se manejan con altas densidades y los tratamientos antibióticos son frecuentes, esto puede generar focos de contaminación”.

El investigador explicó que el 67% de los antibióticos producidos en el mundo se destinan al uso veterinario y el 23% a medicina humana. “Son moléculas jóvenes y ya se habla de la era post-antibióticos por el desarrollo de resistencia de las bacterias que se observa en algunas enfermedades donde ningún antimicrobiano funciona para controlar la infección”, advirtió.

Respecto de la distribución de los residuos, el informe indica que las concentraciones fueron heterogéneas, con focos discretos de alta concentración, especialmente en los corrales de animales más jóvenes. Esto se debería a la profilaxis generalizada que se aplica al ingresar una nueva tropa.

El trabajo señala que la monensina está permitida por el Senasa y autorizada en Estados Unidos, pero prohibida en Europa. La tetraciclina solo puede utilizarse con fines terapéuticos a partir de una resolución del Senasa de 2024, posterior al período de muestreo.

Claudio Cabral, secretario de la Mesa Argentina de Carne Sustentable, afirmó que “la resistencia a los antimicrobianos es una realidad” y que “hay resistencia cruzada entre especies de bacterias”. También recordó que la Unión Europea prohibió el uso de antimicrobianos como promotores del crecimiento desde 2006 y que en Argentina se dictó una resolución del Senasa en el mismo sentido en 2024.

Fernando Storni, presidente de la Cámara Argentina de Feedlot, sostuvo que “desde la Cámara promovemos el uso responsable de antimicrobianos y estamos de acuerdo con las directrices de la Organización Mundial de la Sanidad Animal (OMSA)”. Y añadió: “La palabra clave es prevención, que permite disminuir el uso de antibióticos mediante vacunas, diagnóstico temprano de enfermedades y capacitación del personal. Impulsamos el uso profesional de medicamentos con productos aprobados, con receta, a las dosis correctas, con registro de los tratamientos y respeto del periodo de retiro antes de que los animales sean enviados a faena”.

Storni también indicó que la Cámara apoyó el estudio desde sus inicios y que “el informe publicado es una línea base que debe continuar desarrollándose”.

Las conclusiones del estudio, según Sánchez Bruni, aportan “evidencia de contaminación ambiental por antimicrobianos de uso veterinario en suelos de feedlots comerciales de Argentina” y revelan “cargas de residuos medibles pero heterogéneas entre los sistemas productivos”. El investigador abogó por “el desarrollo de políticas y medidas de uso responsable en los sistemas de feedlot argentinos” y por “fortalecer los sistemas de trazabilidad y registro de uso de productos”.

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