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El leopardo de Amur pasó de menos de 40 ejemplares a 135 en una década

Un programa de conservación en Rusia y China logró triplicar la población del felino más raro del mundo, que en 2000 estaba al borde de la extinción.

El leopardo de Amur (Panthera pardus orientalis) es una de las ocho subespecies de leopardo y está considerado el felino de gran tamaño más raro del mundo. Habita los bosques templados del Lejano Oriente ruso y el noreste de China, donde soporta inviernos con temperaturas de hasta -30 grados centígrados y nieve profunda.

Desde principios de la década de 1970, su población entró en declive debido a la presión humana en su hábitat, la desaparición de sus presas y la caza furtiva. A mediados del siglo XX, su área de distribución se había reducido aproximadamente cuarenta veces. Entre las causas se encontraba la caza indiscriminada por el alto valor de su pelaje, que puede crecer hasta siete centímetros en invierno, y la escasez de presas como jabalíes, corzos, ciervos sika, tejones y liebres. El rápido desarrollo económico, los incendios anuales y la deforestación también contribuyeron a que desapareciera de sus áreas históricas. El último registro confirmado en Corea del Sur data de principios de 1970.

Una investigación publicada en PubMed y realizada por científicos de la Escuela de Conservación de la Naturaleza de la Universidad Forestal de Pekín reconstruyó la distribución histórica del leopardo de Amur en el noroeste de China. Los especialistas concluyeron que el rango de la especie disminuyó drásticamente en los últimos 100 años, con un declive pronunciado a partir de los años 70. «En comparación con la distribución en los años 50, hubo una reducción del 19,6% de los registros en los años 70. Desde los años 80 en adelante, el leopardo del Amur se limitó al núcleo de las montañas Wanda y Changbai. Hubo un descenso del 56,1% de los registros en los años 80», destacaron los investigadores.

El punto más crítico llegó a comienzos de milenio. Un censo basado en el rastreo de huellas en la nieve, realizado entre 2000 y 2003, reveló que solo quedaban menos de 40 leopardos adultos en una estrecha franja de bosque en el suroeste de la región de Primorie (Rusia) y unos pocos más al otro lado de la frontera, en China. Para algunos especialistas, no quedaba mucho tiempo para que la especie desapareciera de la naturaleza.

El 5 de abril de 2012, el Gobierno de la Federación Rusa creó el Parque Nacional «La Tierra del Leopardo». Con esta reserva se protegió aproximadamente el 80% del área de distribución del leopardo en Rusia, casi 3.700 kilómetros cuadrados de bosques costeros, crestas escarpadas y acantilados rocosos. Además, se puso en funcionamiento un servicio de guardabosques especializados, encargados de retirar sistemáticamente las trampas de alambre colocadas por cazadores furtivos. También se comenzaron a combatir los incendios forestales antes de que pudieran arrasar los bosques de robles y pinos de los que dependen estos felinos. Indirectamente, las poblaciones de corzos, ciervos sika y jabalíes iniciaron un proceso de recuperación.

Para monitorear la cantidad de leopardos, se instalaron 500 cámaras trampa, la mayor cantidad en un parque en Rusia. Gracias a su patrón de manchas único, cada ejemplar adulto puede ser distinguido de otro. A todos se les asigna un número de identificación y un nombre.

Luego del retiro de las trampas, de la lucha contra la caza furtiva y los incendios forestales, la población se triplicó en tan solo una década. Actualmente, se estima que 135 individuos habitan en el Parque Nacional. Incluso se han fotografiado ejemplares a casi 150 kilómetros de profundidad en territorio chino, y se confirmó la presencia de leopardos solitarios muy al este, en la parte sur de Sikhote-Alin.

Según información enviada desde el Parque Nacional «La Tierra del Leopardo» a Clarín, su director, Viktor Bardyuk, declaró: «Todos los grandes momentos de la historia de la humanidad comenzaron con un sueño. En su día, nos fijamos un objetivo: salvar al leopardo. Hoy vemos el resultado. La población se ha triplicado con creces y su área de distribución se está extendiendo más allá de Rusia. El leopardo está regresando a lugares donde no se le había visto desde hacía décadas. Pero para garantizar su verdadera seguridad, debe haber al menos 150 ejemplares. El leopardo sigue siendo una especie vulnerable. Queda mucho por hacer».

El 16 de mayo de 2024, la Federación Rusa y la República Popular de China firmaron un acuerdo para la creación de la reserva «Tierra de los Grandes Felinos». El convenio conecta el Parque Nacional Tierra del Leopardo (Rusia) con el Parque Nacional del Tigre y el Leopardo del Noreste de China. El acuerdo implica el desarrollo de la cooperación científica y el intercambio de datos de observaciones de animales en estado silvestre, orientado específicamente a la conservación del leopardo y el tigre de Amur.

Actualmente, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) continúa clasificando a los leopardos de Amur en peligro crítico. Sin embargo, los resultados de los esfuerzos de conservación han dado un rayo de esperanza a una especie que, hace 20 años, se creía próxima a extinguirse, y que ahora se encuentra en proceso de recuperación con resultados y expectativas de cara al futuro.

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