El gobernador bonaerense combina ideas de Marx, Keynes y Prebisch para plantear una alternativa a la ortodoxia económica. Su enfoque sostiene un rol activo del Estado en la economía.
En el debate económico argentino, Axel Kicillof se destaca por su formación intelectual alejada de los manuales ortodoxos. Su pensamiento se basa en autores como Karl Marx, John Maynard Keynes y Raúl Prebisch, y propone un modelo con fuerte intervención estatal.
Según una entrevista de 2019, Kicillof considera a Marx fundamental para entender el funcionamiento del mundo, mientras que de Keynes rescata su crítica al ajuste del gasto público y al monetarismo. El desarrollismo de Prebisch completa su tríada de referencias, con una visión del Estado como motor de la industrialización.
Para el gobernador, empresas como Aluar y Techint son fruto del desarrollismo. Sostiene que el Estado debe definir los sectores estratégicos y que la inflación no se debe solo a la emisión monetaria. También critica la teoría del derrame y defiende una inserción internacional activa, con control estatal del comercio exterior.
Kicillof señala que organismos como el FMI o la OMC pueden ser obstáculos para el desarrollo, y ve en el proteccionismo de Donald Trump una coincidencia de diagnóstico. Su propuesta apuesta por la planificación estatal y el nacionalismo económico como camino al desarrollo.