El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, criticó el reglamento europeo que acelera las deportaciones y permite crear centros en terceros países. Afirmó que la medida atenta contra los valores fundacionales de la Unión Europea.
El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, se pronunció en contra del nuevo sistema de retorno de migrantes aprobado por el Parlamento Europeo. En un artículo publicado este domingo en el diario ‘El País’, recogido por Europa Press, Illa sostuvo que el reglamento acelera el proceso de deportaciones y permite la creación de centros de deportación en terceros países. «Europa no nació para esto», declaró.
Illa señaló que la normativa fija una «cifra difícil de aceptar: un Estado que no quiera acoger a un solicitante de asilo podrá no hacerlo a cambio de pagar 20.000 euros». Consideró que ese valor es inmoral y atenta contra los valores europeos.
El presidente defendió que Europa surgió «de las ruinas de la guerra» y del dolor de sus propios exiliados y deportados, con la dignidad, la solidaridad y la acogida como valores. «Una Europa que pone precio a un ser humano y levanta campos más allá de sus fronteras no se protege: renuncia a aquello que la hizo nacer», afirmó.
Illa indicó que no ignora las preocupaciones de la población sobre la vivienda y la masificación escolar, pero sostuvo que «las dificultades se afrontan con más justicia y no con menos humanidad».
En el ámbito catalán, recordó que Catalunya tiene 8 millones de habitantes gracias a la inmigración y que uno de cada tres niños tiene un padre o una madre nacidos fuera de la región. «Ese es nuestro presente, y será nuestro futuro. Y el futuro no se deporta: se educa, se cuida y se integra», aseveró.
Illa defendió la regularización de migrantes impulsada por el Gobierno español, que reconoce derechos a miles de personas que ya forman parte de la sociedad. Celebró la posición de España frente a otros países de la UE y afirmó que la regularización es beneficiosa para el conjunto del país. «Catalunya sabe de qué habla. Ya fuimos capaces, hace medio siglo, de integrar a quienes llegaban de toda España, y tuvimos entonces la sabiduría de decidir que no habría dos Catalunyas», expresó.
Finalmente, sostuvo que Catalunya estará siempre del lado de la acogida porque «los valores humanos no se compran ni se venden».